Chungui después de la violencia

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Conversatorio sobre el Patrimonio Cultural y Natural de Chungui

Alcalde de Chungui, dirigentes de la Asociación Mayunmarka y la Asociación de residentes Chunguinos en Huamanga

El día 25 de abril del 2015 se realizó el “I Conversatorio sobre el Patrimonio Cultural y Natural de Chungui” organizado por la Asociación Indígena Mayunmarka y apoyado por la Municipalidad Distrital de Chungui. El evento contó con la participación de destacados profesionales que abordaron los diferentes tópicos que constituyen los recursos culturales y naturales de Chungui. El evento tuvo por lema “Interculturalidad y biodiversidad para el desarrollo sostenible” y como sede el Centro Cultural de la Universidad San Cristóbal de Huamanga donde asistieron un aproximado de 200 personas entre estudiantes, profesionales, residentes Chunguinos, etc.

Chungui es uno de los distritos más pobres del Perú, uno de los 10 que constituyen la provincia de La Mar, está ubicado en la parte nor-oriental del departamento de Ayacucho, limita con los ríos Pampas por el sur y Apurímac por el norte, por su privilegiada posición que abarca 4 regiones naturales (Según clasificación de Pulgar Vidal) alberga una variedad de microclimas, ecosistemas y pisos ecológicos que van desde los 800 metros en el Rio Apurímac, pasando por la cordillera a 4900 metros y bajando nuevamente a 1200 metros en el Rio Pampas.

Victor Jassmani Vargas, Floro Ortiz, Elvin Ccaicuri, Nené Flores y Alejandro Camasca

Por su cercanía a Huamanga, Andahuaylas y Cusco fue poblado continuamente desde periodos muy tempranos por habitantes con diferentes manifestaciones culturales de diversas pautas y comportamientos, incluyendo imperios y culturas desarrollados como: Wari, Chanca e Inca, producto del cual supervive una rica cultura que se manifiesta en sus costumbres, folclore, producción agrícola y ganadera, ritos, etc.

La apertura del evento estuvo a cargo del Alcalde Elvin Ccaicuri Santi, quien mencionó los avances en la ejecución de los proyectos de desarrollo, como la culminación de la carretera desde la capital del distrito a Villa Aurora que une la sierra y selva de Chungui, así como resaltó las riquezas que cuenta el distrito en cuanto a flora, fauna y cultura viva, cuyo revaloración será considerado en las políticas del gobierno local tanto como las conclusiones del presente conversatorio.

La década del 80 fue uno de los períodos más nefastos de la historia de Chungui en la que fueron exterminados alrededor de la mitad de sus habitantes, el antropólogo Edilberto Jimenez graficó el horror de estos años en su libro ilustrado “Chungui, violencia y trazos de memoria” y protagonizó el documental de Felipe Degregori “Chungui: Horror sin lágrimas” donde recoge el testimonio sobrecogedor de las víctimas de la violencia; En el conversatorio, Edilberto Jimenez relató los pormenores de su llegada a Chungui, a donde llegó por el interés de investigar sobre el género musical “llaqta maqta” y se vio envuelto en las investigaciones sobre el genocidio producido en toda la zona, como parte del equipo de la Comisión de la Verdad y Reconciliación Nacional.

Nené Flores, Walter Guzman, William Añanca,
Efrain Calle, Mark Willems

Mientras tanto, Mark Willems, llegado al Perú junto con su esposa en 1967 procedente de Bélgica, fue testigo del sufrimiento de los desplazados de la zona de Oreja de Perro en Andahuaylas, él relató cómo soñaron y luego construyeron el “puente de retorno” Kutinachaka sobre el rio Pampas, por donde retornaron los desplazados a un territorio casi inhabitado y luego apoyó en la solución de los problemas posteriores como la liberación de cientos de presos y requisitoriados, estos acontecimientos forman parte de su libro “La Patria del Alma”.

Los arqueólogos Cirilo Vivanco y William Añanca, quienes realizaron estudios arqueológicos en varias zonas de Chungui, dieron cuenta de sus investigaciones, sus hallazgos y las hipótesis sobre el pasado histórico de Chungui, encontrando evidencias que datan de 9,000 años a.d.c. y la presencia de diversas culturas como los Wari, Chanca e Inca, entre los más reconocidos, entre los hallazgos mostrados existen restos con características muy peculiares que requiere mayores investigaciones. Mientras tanto el historiador Lorenzo Huertas, mediante una presentación grabada en video, indicó que Mayunmarka (antiguo nombre de la zona de Chungui) fue un corredor utilizado por los Incas, tanto para la conquista de la zona de Huamanga, como para hostilizar a los conquistadores españoles en el período de resistencia, así como el carácter belicoso de sus habitantes en diversas épocas de la historia, como el caso de Pablo Chalco que se unió a la rebelión de Tupac Amaru y desafió el poder colonial, la adhesión al movimiento de Navala Huachaca contra la nueva república, le rebelión de la sal, y los hechos de los años recientes.

Los jóvenes biólogos Floro Ortiz y Victor Jassmani Vargas enfocaron el tema medioambiental del distrito, resaltando las riquezas en biodiversidad tanto en flora como en fauna, los beneficios de su conservación como el conflicto entre el hombre y la naturaleza debido en algunos casos a la necesidad de supervivencia, como la caza de felinos ante la amenaza a los ganados, los mitos sobre algunos animales como las serpientes y los murciélagos, así como el aprovechamiento para la alimentación o económico sin considerar el daño a la naturaleza. Mientras tanto, el agrónomo y docente Aejandro Camasca habló sobre la inmensa variedad de plantas medicinales presentes en las diferentes zonas altitudinales del distrito, así como se hizo mención de la enorme variedad de productos agrícolas entre ellas las de papas nativas y otros que requieren investigaciones para caracterizarlos y preservarlos.

Hugo La Rosa, Edilberto Jimenez, Cirilo Vivanco, Sebastien Jallade y Juan José García

El antropólogo Juan José García se refirió a la riqueza de la historia de Chungui y la necesidad de preservación de su cultura viva. Las costumbres ancestrales que tienen características muy peculiares que se van perdiendo con el paso del tiempo y con el avance de la “civilización”, es necesario rescatarlos y preservarlos para el beneficio de las futuras generaciones. Por otro lado Sebastien Jallade, periodista y escritor francés, nos reseñó la memoria en diferentes etapas y lugares; uno de estos lugares que debe ser considerado como tal es Kutinachaka, que es obra de los pobladores de Oreja de Perro y es un espacio de memoria de estos años nefastos; asimismo, se refirió que la población es la que debe elegir su futuro y trabajar en base a proyectos sostenibles.

Llaqta Maqta de Oreja de Perro: Eduardo Flores y Maria Quispe

Efrain Calle Origuela, joven antropólogo procedente de Tastabamba en Oreja de Perro, refiere los problemas actuales de esta zona, que fue la más afectada en el proceso de la guerra interna de los años 80, se encuentra aislada hasta el momento, sin carreteras, con pocos y deficientes centros educativos, servicios básicos insuficientes, los problemas de centralismo y marginación de la capital del distrito, etc. por lo cual están en proceso de constituirse en un nuevo distrito con la esperanza de mejorar su condición de extrema pobreza. Mientras tanto Walter Guzmán y una representante de una organización de productores, líderes campesinos procedentes de Moyabamba, en la zona de selva de Chungui, refirieron que está realizando esfuerzos por constituirse en una comunidad ecológica, han establecido un parque ecológico, han abierto una ruta turística que incluye el parque ecológico y una serie de cataratas, producen café orgánico liderado por la Asociación de Mujeres Emprendedoras de Moyabamba, intentan registrar un área de reserva natural junto con otros anexos de la Comunidad Union Libertad y poner en valor el sitio arqueológico de Mayunmarka que es considerado todavía una ciudad perdida.

Llaqta Maqta de Oreja de Perro: Eduardo Flores y Maria Quispe

El evento estuvo matizado con intervenciones de los participantes y del público en general, así como de las autoridades locales, entre ellos el Alcalde de Chungui, quien se comprometió a poner en práctica algunos de los planteamientos originados en este evento.

Durante el evento también se presentó una exposición de una variedad de productos tanto de la sierra como de la selva de Chungui, asimismo se puso a la venta el café “Chungui” producido por la Asociación de Mujeres Emprendedoras de Moyabamba, así como el libro “Chungui, historia, economía y cultura viva” de Juan José García, donado a la Asociación por el autor.

Los intermedios fueron amenizados por músicos de Llaqta maqta, Eduardo Flores y María Quispe, desplazados de Oreja de Perro residentes en Andahuaylas y el grupo de Llaqta Maqta residentes en Ayacucho «Los Maqta», y como broche de oro la presentación del afamado arpista chunguino Otoniel Ccayanchira Pariamanco.

Refrigerio a base de comida Chunguina

En el intermedio también se sirvió un rico refrigerio a base de productos típicos como papas, chuño, charqui y queso con crema de maní, mazamorra de calabaza y chicha de jora. Al finalizar el evento, los organizadores ofrecieron una comida de confraternidad a los ponentes, organizadores y colaboradores a base de productos típicos de Chungui.

Los agradecimiento por el éxito de este evento al equipo organizador conformado por Moner Lizana Huamán, Iván Vivanco Ramos, José Montoya Ccaicuri y Clementine Flack. Los agradecimientos a la Municipalidad de Chungui y al Alcalde Elvin Ccaicuri Santi por el principal aporte económico para la realización de este evento, asimismo por los apoyos puntuales a la Municipalidad de La Mar, al congresista José Urquizo, a los Concejeros regionales Eulogio Vila y Lidia Borda, al Café Via Via, la ONG CEDAP, al Gobierno Regional de Ayacucho y al Vicerrector de Investigación de la UNSCH, a los voluntarios y todos los que colaboraron para el éxito de este evento.

Grupo de Llaqta Maqta: Feliz Pariamanco, Raul Pariamanco,
Walter Najarro y Flora Quispe Leon
Cola para el refrigerio
Muestra de la biodiversidad
Refrigerio Chunguino
Grupo de Llaqta Maqta: Feliz Pariamanco, 
Raul Pariamanco, Walter Najarro
Equipo organizador: Moner Lizana, José Montoya,
Clementine Flack, Ivan Vivanco

Chungui: Conversatorio sobre Arte y Violencia Política

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21 de agosto: Conversatorio Arte y Violencia Política

El Instituto de Estudios Peruanos – IEP, la Comisión de Derechos Humanos -COMISEDH y el Servicio Alemán de Cooperación Social-Técnica –DED, tienen elagrado de invitarlo al Conversatorio Arte y Violencia Política, a propósito de la publicación de la segunda edición del libro CHUNGUI Violencia y trazos de memoria de Edilberto Jiménez:

Viernes 21 de agosto de 2009
6.00 p.m. en el local del IEP
(Horacio Urteaga 694, Jesús María)

Comentarios:

  • Víctor Vich
  • María Eugenia Ulfe
  • Daniel Juárez Huamán (Alcalde Distrital de Chungui)

Asimismo, se proyectará un avance del largometraje/documental Chungui, Horrorsin lagrimas: una historia peruana, donde participa el autor del libro, realizado por Felipe Degregori (Buenaletra producciones).

Nota tomado de Gestion Editorial – Perú

La barbarie dibujada

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Artículo del diario «La República» en su suplemento dominical del 16 de Agosto, artículo de Ghiovani Hinojosa. Ver la publicación original

La barbarie dibujada

Mientras el retablista y antropólogo Edilberto Jiménez escuchaba los desgarradores testimonios de los pobladores afectados por el terrorismo en este distrito ayacuchano, hacía sus primeros trazos con lápiz y papel. Ahora que acaba de reeditar “Chungui: violencia y trazos de memoria” (IEP), un libro que humedece los ojos, es tiempo de recordar el horror vivido en esta comunidad.

Adiós pueblo de Chungui perlaschallay
A conquistar bases de apoyo perlaschallay
Por los campesinos pobres perlaschallay
(Canto subversivo adolescente, 1984).

Por Ghiovani Hinojosa

El llanto infantil no tuvo aquí nada de tierno. Nada de reclamo ni de majadería. El llanto de los niños en este enclave de la puna ayacuchana los llevó a la muerte. Los senderistas, que habían obligado a los pobladores de Chungui a seguirlos en su retirada por los montes, reprimían con crueldad el más leve sonido que saliera de boca de los menores. Patrullas del Ejército los acechaban. “Cuando venían los militares, los niños tenían que estar calladitos. Pero a veces el hambre y la sed los hacían llorar. Por eso los senderistas ordenaron matar a todos los niños en Huertahuaycco (1985). A las mujeres les obligaron a matar a sus hijos y también ellos mismos los mataron ahorcándolos con soguillas y también con sus manos les aplastaron sus cuellitos”, es la atroz revelación de un chunguino.

Ahora que Sendero Luminoso es una fuerza marginal que sobrevive gracias al narotráfico, es posible descubrir los episodios más siniestros de la violencia que este movimiento desató en el país hace 25 años. Como el de este desborde de sangre registrado en el distrito ayacuchano de Chungui, donde, según la Comisión de la Verdad y Reconciliación, el conflicto armado interno alcanzó sus cuotas más altas de muerte. Se estima que allí murieron 1,384 peruanos entre 1983 y 1994. Este lugar extraviado en la periferia de la provincia de La Mar fue uno de los que derramaron más sangre (y lágrimas) en medio del silencio gélido del monte: el 17% de su población cayó abatida a manos de terroristas, ronderos, militares y policías.

“Si la violencia hubiera azotado con la misma intensidad la capital, en Lima hubieran desaparecido por completo los distritos de La Molina, Miraflores, San Isidro, Surco, Surquillo, Villa María del Triunfo y Villa El Salvador”, compara el antropólogo Carlos Iván Degregori, tal vez con el afán de zamaquear las conciencias capitalinas más aletargadas. La inefable crueldad de las matanzas, la deshumanización generalizada de sus protagonistas y el salvaje despojo de valores sociales tan sensibles como el nombre de las comunidades, hicieron de este un pequeño infierno en plena sierra peruana.

Oreja de Perro

Como la región Ayacucho –vista en el mapa– tiene la forma de un can echado de costado, y como La Mar parece la parte posterior de la cabeza de este animal, Chungui naturalmente viene a ser la Oreja de Perro. Con esta singular denominación bautizaron a esta zona los miembros de las Fuerzas Armadas que llegaron desde 1983 para colaborar con los “sinchis” o policías especializados en la lucha contrasubversiva. Ya entonces este pueblo estaba encaminado a ser parte del “nuevo Estado” senderista bajo la dirección de los camaradas “Franco” y “Eduardo”, quienes desde principios de la década se habían infiltrado a través de la frontera con Apurímac.

En esos primeros años, los partidarios de Abimael Guzmán habían captado la simpatía de algunos chunguinos, tras promover la educación escolar para sus hijos, un derecho que los hacendados les habían negado una y otra vez. Según algunos testimonios, el colegio Túpac Amaru II, uno de los primeros en aparecer en el distrito, fue abierto por estudiantes de la Universidad San Cristóbal de Huamanga, que solía recibir las visitas de Osmán Morote. Este llegaba con literatura maoísta bajo los brazos. Poco después empezó la sangría. El siguiente paso fue revocar y asesinar a las autoridades locales, y “limpiar al Nuevo Estado de los ladrones, brujas, adúlteros, abusivos y terratenientes”, según relató un poblador el 2004.

Durante este proceso, Sendero no solo mató a campesinos por no compartir sus ideas o por colaborar supuestamente con el Ejército, sino también por razones insólitas. “En Putucunay asesinaron a Serafina Lima ‘por estar pensativa y triste’. En otros pueblos, campesinos de ambos sexos corrieron la misma suerte ‘por haber venido de Lima’, ‘por ir a cosechar papas’ y ‘por ser mujeres divertidas con los casados’”, recuerda Degregori. Lo peor de todo llegó cuando los terroristas se sintieron acorralados por los policías y por los militares, y obligaron a los chunguinos a correr con ellos a la puna.

“Éramos como venados”

Las “retiradas” empezaron en el verano de 1984 –el año más crítico, ya que se cometieron 91 asesinatos y 32 masacres o matanzas simultáneas de grupos de cinco a más personas–. Los senderistas organizaron repliegues masivos a las zonas más altas del distrito. Allí se refugiaron en condiciones inhumanas e inclementes. “Nos obligaron a vivir ocultos como animales en el monte, con hambre, sed y muertos de frío (…) Junto a nuestros hijos, cargamos lo poco que pudimos: algunas frazaditas, pellejos, ollitas y maicitos. Ante cualquier ruido quedábamos en silencio y cuando llegaban helicópteros corríamos a ocultarnos, éramos como venados; así era la vida”, narró un sobreviviente de la zona de Belén Chapi.

Sin proponérselo y en medio de confusiones, sangre y rencor, todos los habitantes de Chungui eran senderistas para las fuerzas del orden. Tal fue el temor de ser divisados por las patrullas del Ejército que los jefes senderistas no solo ordenaron la matanza de perros, gallinas y cuyes –para garantizar el silencio–, sino que actuaron con una insensibilidad aterradora frente a los niños cautivos. La estrategia oficial para reconquistar a la población se nutrió, en la práctica, de las mismas técnicas de sometimiento, torturas, vejámenes y asesinatos ejecutados por los subversivos. Una pobladora relató que en 1984 los militares capturaron a su esposo, quien era acusado de senderista, lo colgaron de un árbol y dijeron: “No deben llorar, el que llora es un terrorista y debe morir. A la mala hierba se le debe matar, esa es la ley, matar y matar”. Incluso, se sabe que los Comités de Autodefensa, integrados por los propios chunguinos y por elementos de la Policía y el Ejército, también actuaron muchas veces inmersos en este contexto generalizado de impiedad.

¿Y la estrella?

En las elecciones de 1985, ocurrió en Chungui algo inédito en la historia del Perú contemporáneo: “el 99.5% de asistentes a las urnas dio el 100% de votos a los candidatos del APRA”, detalla el antropólogo ayacuchano Carlos Iván Degregori. Solo siete pobladores de todo el universo electoral (1473) no fueron a votar. Si bien se conoció luego que muchos ayacuchanos fueron presionados a elegir esta opción política por los militares, también es cierto que buena de parte de ellos depositaron su confianza en el partido que hoy gobierna el país.

Desgraciadamente, en este distrito persisten las condiciones que posibilitaron la violencia hace poco más de 25 años: según el Mapa de la Pobreza de Foncodes (2006), el 100% de pobladores no tiene electricidad, el 93% carece de agua potable, la desnutrición alcanza al 55% y el analfabetismo femenino afecta al 34% de la población. Ojalá que la barbarie dibujada por Edilberto Jiménez remueva conciencias, despierte sensibilidades y, sobre todo, ponga las manos a trabajar.

Arte comprometido

Edilberto Jiménez fue promotor de comunicación y cultura del Centro de Desarrollo Agropecuario en la zona de Chungui en el periodo posguerra interna. Colaboró con la Comisión de la Verdad y Reconciliación suministrando los testimonios que recopiló y localizando algunas fosas comunes. En los últimos años ha participado en una investigación similar referida a la matanza de Lucanamarca, en 1983. Este viernes 21, dirigirá un conversatorio sobre Chungui, a las 6 pm, en el local del Instituto de Estudios Peruanos (Horacio Urteaga 694, Jesús María). Ingreso libre.