Chungui – Oronccoy

Artículos y noticias de Chungui y Oronccoy

Estimados paisanos

 
Ya empiezan los festejos de la fiesta patronal en honor a la Virgen del Rosario, tanto en Chungui y las principales ciudades con mayor presencia de Chunguinos y donde existen las asociaciones de residentes Chunguinos y la Hermandad de la Virgen del Rosario, es decir Lima y Ayacucho, aparte de Chungui por supuesto.

La fiesta empieza en Ayacucho, donde el día central será el sábado 3 de Octubre, la misa será en la Iglesia de la Magdalena, luego de la misa la procesión será alrededor de la Plaza de Magdalena a las 11:30 de la mañana. La Fiesta es en Huancasolar, a unos metros más arriba de Calle el Nazareno. Los Mayordomos son la Sra. Juana Flores Vda. de Paredes y el Sr. Lenin Paredes Flores y hermanos.

Sin embargo, la fiesta central será en Chungui, bajo la mayordomía del Alcalde Sr. Daniel Huamán, el día central será el 7 de Octubre en la plaza central de Chungui.
Finalmente, el 10 y 11 de Octubre será la fiesta en Lima, siendo la Misa es el 11 de Octubre a las 10:30 a.m. en la Iglesia San Marcos, en Av. 18 de Enero N° 1617, espalda de Metro en San Juan de Lurigancho, partiendo de la casa del Sr. Alejandro Ayala. La fiesta central será también en San Juan de Lurigando, en el Local Pedro Ruiz Vasquez ubicado en Jr Los Ciruelos Nº468 Urb. San Carlos, San Juan de Lurigancho.
Los Mayordomos son el Sr. Mauro Ayala Rodriguez y esposa Perpetua Ccellccasacca de Ayala .
Saludos y felices fiestas.

El día viernes 21 de Agosto se realizó la presentación de la segunda edición del libro «Chungui: Violencia y Trazos de Memoria» del sociólogo y retablista Ayacuchano Edilberto Jimenez Quispe. Durante la presentación de proyectó un adelanto de un documental llamado «Horror sin lágrimas: una historia peruana» realizado por Felipe Degrogori.
La nueva edición de este libro estuvo a cargo del Instituto de Estudios Peruanos, con el auspicio de la Comisión de Derechos Humanos (COMISEDH), el Servicio Alemán de Cooperación Social-Técnica (DED) y el apoyo del la Universidad de Montreal, con una presentación más voluminosa de 417 páginas, con un formado más grande y una mejor calidad de impresión. En cuanto al contenido se incluyeron más testimonios con sus respectivos dibujos, mapas con la ubicación de todos los poblados, algunos datos de la evolución de Chungui después de la violencia y la situación actual.
 

La presentación está a cargo de Pablo Rojas, el prólogo de Carlos Iván Degrogori, el ensayo introductorio de Abilio Vergara denominado «La memoria de la barbarie en imágenes», texto de reconocimientos del autor, los datos básicos de Chungui, el texto principal sobre la violencia del autor y la parte principal del libro «Trazos y testimonios» con 187 páginas de dibujos y testimonios. También trae una cronología de 88 páginas de los hechos importantes que abarca desde 1992 hasta 1997 con preminencia de los años de violencia indicando lugares, fechas y un resumen de los hechos.
Finalmente trae un glosario de términos que explican algunos términos para aquéllos que requieren una explicación.
El libro, en su conjunto, es un testimonio desgarrador del genocidio que sufrió la zona de Chungui y los pueblos de Oreja de Perro, atrapados entre dos fuegos, donde quizás se dieron los más atroces violaciones a los derechos humanos y diezmó su población más que a la mitad, enfrentándose y matándose muchas veces entre los mismos parientes, carnes de cañón la mayoría de las veces.
Mientras las esperadas reparaciones civiles no llegan como se esperaba, para muchos sobrevivientes será un consuelo que sus terribles experiencias queden grabados para siempre. Según las mismas palabras de Edilberto Jimenez, el libro es sólo una muestra de todo el horror protagonizado en Oreja de Perro, pero suficiente para que la memoria sobre esta barbarie no quede en el olvido, para que las futuras generaciones tomen muy cuenta y no vuelva a repetirse en el futuro.
Esta obra es pues realmente una contribución a la historia de Chungui, para decir al mundo que este lugar existe, que sus gentes aún están vivos y quizás algún día llegue el desarrollo para sacarlos de pobreza extrema.

21 de agosto: Conversatorio Arte y Violencia Política

 
El Instituto de Estudios Peruanos – IEP, la Comisión de Derechos Humanos -COMISEDH y el Servicio Alemán de Cooperación Social-Técnica –DED, tienen elagrado de invitarlo al Conversatorio Arte y Violencia Política, a propósito de la publicación de la segunda edición del libro CHUNGUI Violencia y trazos de memoria de Edilberto Jiménez:

Viernes 21 de agosto de 2009
6.00 p.m. en el local del IEP
(Horacio Urteaga 694, Jesús María)
 
 

Comentarios:

  • Víctor Vich
  • María Eugenia Ulfe
  • Daniel Juárez Huamán (Alcalde Distrital de Chungui)

Asimismo, se proyectará un avance del largometraje/documental Chungui, Horrorsin lagrimas: una historia peruana, donde participa el autor del libro, realizado por Felipe Degregori (Buenaletra producciones).

Nota tomado de Gestion Editorial – Perú

Artículo del diario «La República» en su suplemento dominical del 16 de Agosto, artículo de Ghiovani Hinojosa. Ver la publicación original

La barbarie dibujada

Mientras el retablista y antropólogo Edilberto Jiménez escuchaba los desgarradores testimonios de los pobladores afectados por el terrorismo en este distrito ayacuchano, hacía sus primeros trazos con lápiz y papel. Ahora que acaba de reeditar “Chungui: violencia y trazos de memoria” (IEP), un libro que humedece los ojos, es tiempo de recordar el horror vivido en esta comunidad.

Adiós pueblo de Chungui perlaschallay
A conquistar bases de apoyo perlaschallay
Por los campesinos pobres perlaschallay
(Canto subversivo adolescente, 1984).

Por Ghiovani Hinojosa

El llanto infantil no tuvo aquí nada de tierno. Nada de reclamo ni de majadería. El llanto de los niños en este enclave de la puna ayacuchana los llevó a la muerte. Los senderistas, que habían obligado a los pobladores de Chungui a seguirlos en su retirada por los montes, reprimían con crueldad el más leve sonido que saliera de boca de los menores. Patrullas del Ejército los acechaban. “Cuando venían los militares, los niños tenían que estar calladitos. Pero a veces el hambre y la sed los hacían llorar. Por eso los senderistas ordenaron matar a todos los niños en Huertahuaycco (1985). A las mujeres les obligaron a matar a sus hijos y también ellos mismos los mataron ahorcándolos con soguillas y también con sus manos les aplastaron sus cuellitos”, es la atroz revelación de un chunguino.

Ahora que Sendero Luminoso es una fuerza marginal que sobrevive gracias al narotráfico, es posible descubrir los episodios más siniestros de la violencia que este movimiento desató en el país hace 25 años. Como el de este desborde de sangre registrado en el distrito ayacuchano de Chungui, donde, según la Comisión de la Verdad y Reconciliación, el conflicto armado interno alcanzó sus cuotas más altas de muerte. Se estima que allí murieron 1,384 peruanos entre 1983 y 1994. Este lugar extraviado en la periferia de la provincia de La Mar fue uno de los que derramaron más sangre (y lágrimas) en medio del silencio gélido del monte: el 17% de su población cayó abatida a manos de terroristas, ronderos, militares y policías.

“Si la violencia hubiera azotado con la misma intensidad la capital, en Lima hubieran desaparecido por completo los distritos de La Molina, Miraflores, San Isidro, Surco, Surquillo, Villa María del Triunfo y Villa El Salvador”, compara el antropólogo Carlos Iván Degregori, tal vez con el afán de zamaquear las conciencias capitalinas más aletargadas. La inefable crueldad de las matanzas, la deshumanización generalizada de sus protagonistas y el salvaje despojo de valores sociales tan sensibles como el nombre de las comunidades, hicieron de este un pequeño infierno en plena sierra peruana.

Oreja de Perro

Como la región Ayacucho –vista en el mapa– tiene la forma de un can echado de costado, y como La Mar parece la parte posterior de la cabeza de este animal, Chungui naturalmente viene a ser la Oreja de Perro. Con esta singular denominación bautizaron a esta zona los miembros de las Fuerzas Armadas que llegaron desde 1983 para colaborar con los “sinchis” o policías especializados en la lucha contrasubversiva. Ya entonces este pueblo estaba encaminado a ser parte del “nuevo Estado” senderista bajo la dirección de los camaradas “Franco” y “Eduardo”, quienes desde principios de la década se habían infiltrado a través de la frontera con Apurímac.

En esos primeros años, los partidarios de Abimael Guzmán habían captado la simpatía de algunos chunguinos, tras promover la educación escolar para sus hijos, un derecho que los hacendados les habían negado una y otra vez. Según algunos testimonios, el colegio Túpac Amaru II, uno de los primeros en aparecer en el distrito, fue abierto por estudiantes de la Universidad San Cristóbal de Huamanga, que solía recibir las visitas de Osmán Morote. Este llegaba con literatura maoísta bajo los brazos. Poco después empezó la sangría. El siguiente paso fue revocar y asesinar a las autoridades locales, y “limpiar al Nuevo Estado de los ladrones, brujas, adúlteros, abusivos y terratenientes”, según relató un poblador el 2004.

Durante este proceso, Sendero no solo mató a campesinos por no compartir sus ideas o por colaborar supuestamente con el Ejército, sino también por razones insólitas. “En Putucunay asesinaron a Serafina Lima ‘por estar pensativa y triste’. En otros pueblos, campesinos de ambos sexos corrieron la misma suerte ‘por haber venido de Lima’, ‘por ir a cosechar papas’ y ‘por ser mujeres divertidas con los casados’”, recuerda Degregori. Lo peor de todo llegó cuando los terroristas se sintieron acorralados por los policías y por los militares, y obligaron a los chunguinos a correr con ellos a la puna.

“Éramos como venados”

Las “retiradas” empezaron en el verano de 1984 –el año más crítico, ya que se cometieron 91 asesinatos y 32 masacres o matanzas simultáneas de grupos de cinco a más personas–. Los senderistas organizaron repliegues masivos a las zonas más altas del distrito. Allí se refugiaron en condiciones inhumanas e inclementes. “Nos obligaron a vivir ocultos como animales en el monte, con hambre, sed y muertos de frío (…) Junto a nuestros hijos, cargamos lo poco que pudimos: algunas frazaditas, pellejos, ollitas y maicitos. Ante cualquier ruido quedábamos en silencio y cuando llegaban helicópteros corríamos a ocultarnos, éramos como venados; así era la vida”, narró un sobreviviente de la zona de Belén Chapi.

Sin proponérselo y en medio de confusiones, sangre y rencor, todos los habitantes de Chungui eran senderistas para las fuerzas del orden. Tal fue el temor de ser divisados por las patrullas del Ejército que los jefes senderistas no solo ordenaron la matanza de perros, gallinas y cuyes –para garantizar el silencio–, sino que actuaron con una insensibilidad aterradora frente a los niños cautivos. La estrategia oficial para reconquistar a la población se nutrió, en la práctica, de las mismas técnicas de sometimiento, torturas, vejámenes y asesinatos ejecutados por los subversivos. Una pobladora relató que en 1984 los militares capturaron a su esposo, quien era acusado de senderista, lo colgaron de un árbol y dijeron: “No deben llorar, el que llora es un terrorista y debe morir. A la mala hierba se le debe matar, esa es la ley, matar y matar”. Incluso, se sabe que los Comités de Autodefensa, integrados por los propios chunguinos y por elementos de la Policía y el Ejército, también actuaron muchas veces inmersos en este contexto generalizado de impiedad.

¿Y la estrella?

En las elecciones de 1985, ocurrió en Chungui algo inédito en la historia del Perú contemporáneo: “el 99.5% de asistentes a las urnas dio el 100% de votos a los candidatos del APRA”, detalla el antropólogo ayacuchano Carlos Iván Degregori. Solo siete pobladores de todo el universo electoral (1473) no fueron a votar. Si bien se conoció luego que muchos ayacuchanos fueron presionados a elegir esta opción política por los militares, también es cierto que buena de parte de ellos depositaron su confianza en el partido que hoy gobierna el país.

Desgraciadamente, en este distrito persisten las condiciones que posibilitaron la violencia hace poco más de 25 años: según el Mapa de la Pobreza de Foncodes (2006), el 100% de pobladores no tiene electricidad, el 93% carece de agua potable, la desnutrición alcanza al 55% y el analfabetismo femenino afecta al 34% de la población. Ojalá que la barbarie dibujada por Edilberto Jiménez remueva conciencias, despierte sensibilidades y, sobre todo, ponga las manos a trabajar.

Arte comprometido

Edilberto Jiménez fue promotor de comunicación y cultura del Centro de Desarrollo Agropecuario en la zona de Chungui en el periodo posguerra interna. Colaboró con la Comisión de la Verdad y Reconciliación suministrando los testimonios que recopiló y localizando algunas fosas comunes. En los últimos años ha participado en una investigación similar referida a la matanza de Lucanamarca, en 1983. Este viernes 21, dirigirá un conversatorio sobre Chungui, a las 6 pm, en el local del Instituto de Estudios Peruanos (Horacio Urteaga 694, Jesús María). Ingreso libre.

Pedro Escribano, La República, Martes 23/06/2009

Los retablos se abren como libros, como páginas que revelan los horrores que vivió el poblador andino entre dos fuegos, el de Sendero y el de las Fuerzas Armadas.
 
Torturas, violaciones y asesinatos que, sin duda, han herido para siempre la memoria de nuestro país.
No es imaginación. Es sobre todo memoria. Pero memoria herida. El antropólogo y retablista ayacuchano Edilberto Jiménez ha recogido, como un verdadero cronista, en siete retablos, la violencia que vivió los Andes peruanos en los años 80. En ellos ilustra cómo, por un lado, Sendero Luminoso, en olor a pólvora, y la fuerza represiva, con harta bala, sembraron el horror y la muerte en Chungui, remoto pueblo de la zona llamada Oreja de Perro, en Ayacucho.
 
Memoria viva
 
Los retablos son la memoria viva de esposas que no encontraron con vida a sus esposos (si es que los encontraron), de madres que aún lloran a sus hijos, de hijos que perdieron a sus padres y de hermanos que perdieron a sus hermanos. Memoria del abuso, de la tortura y el ultraje, del horror, como el de los senderistas, según testimonios que recoge Edilberto, que aniquilaban a los bebés de las campesinas para evitar que el llanto de los pequeños delate sus escondites cuando llegaban los soldados. O que los militares enterraran vivas a familias completas en las fosas que ellas mismas eran obligadas a cavar.
 
Edilberto Jiménez, que fue miembro de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR), zona sur, e integró el equipo de investigaciones de la Comisión de Derechos Humanos que recorrió, libreta y grabadora en mano, los diversos pueblos de la Oreja de Perro. No le bastó como ayacuchano haber sobrevivido a la violencia, conocerla de cerca, haberle mirado el rostro, sino también investigarla de primera fuente: las víctimas.
 
“Conviví con la violencia, lo que me ha permitido conocer de cerca la marginación, la humillación, la tortura y la muerte de campesinos. Las calles de Huamanga siempre eran testigos de cuántos muertos se encaminaban al cementerio. Pero también cómo los carros del Ejército y Policía retornaban del campo con sus presos unos sobre otros, como si fueran costales de papa”, afirma el retablista.
 
Años después, cuando llegó la paz, que era más de cementerio, Edilberto realizó varios viajes de largas temporadas a Oreja de Perro. Uno de los pueblos que más lo conmovió fue Chungui, en La Mar. Allí el dolor de la guerra seguía siendo un aullido y lo graficó en Chungui: violencia y trazos de memoria, una bitácora de su viaje con dibujos y crudos testimonios de las víctimas y que ahora los ha llevado a la caja de sus retablos.
 
Viaje a Chungui
 
El viaje a Chungui fue en 1996, y fue un verdadero calvario. Años después volvió con la CVR. Edilberto recorrió días enteros entre riscos y parajes para llegar a los remotos pueblos donde se ensañaron la violencia, el abuso, la tortura y la muerte.
 
Por eso, porque tiene la memoria herida, se planteó, muchos después de trazar los dibujos, hacer retablos de todo lo que había visto y contado. “La intención –dice Edilberto Jiménez– es que tengan un mensaje y que se conozcan esas realidades. Que los retablos sirvan para sensibilizar y con ello aprender a valorar la vida humana y encaminarnos hacia el desarrollo”.
 
Son siete los retablos con que el artista nos aproxima a Chungui. Si el retablo tradicional, el San Marcos, servía para prenderle una vela y encomendar al santo los viajeros o preguntarle en qué cerros está el ganado, los retablos de Edilberto invitan acaso a preguntarse “dónde están” los desaparecidos, los esposos, las madres y los hijos y los hijos de sus hijos. Siete retablos que nos dicen, sin metáforas ni eufemismos, cómo fue la guerra. En las tapas de los retablos, en donde antes se solía pintar flores y otros adornos, Edilberto transcribe los testimonios recogidos de modo que el retablo se ha convertido en una suerte de libro para conocer esa historia.
 
Crónica de guerra
 
Con siete escenas de crudo realismo, Edilberto Jiménez grafica los testimonios que recogió en Chungui.
 
Retablo 1. Cuántas almas habrá en Chuschihuaycco. Ilustra cómo los soldados hacían cavar pozos a los comuneros a quienes arrojaban, disparaban y enterraban heridos.
 
Retablo 2. Lirio qaqa, abismo profundo. Los contrasubversivos y paramilitares llevaban a los campesinos hasta el borde del abismo y los arrojaban pero antes violaban a las mujeres.
 
Retablo 3. Militares, abuso contra las mujeres. Las mujeres fueron violadas y muchas asesinadas. Otras tuvieron hijos de sus violadores.
 
Retablo 4. Muerte en Yerbabuena. En la comunidad de Yerbabuena, los comuneros se organizan para rechazar a Sendero. Pero Sendero los castiga. Asesinan a 39 campesinos.
 
Retablo 5. Asesinato de niños en Huertahuaycco. Ante la presencia de las FFAA y los comités de autodefensa, SL obliga a las mujeres a asesinar a sus bebés o ellos mismos los aniquilaban. Temían que sus llantos delataran dónde se escondían los senderistas.
 
Retablo 6. Picaflorcito. Como los congresistas, periodistas, autoridades de gobierno y el Estado tienen olvidados a los pueblos, los comuneros hicieron un canto con el picaflor que dice que con el avecilla podrían llegar sus reclamos a Palacio de Gobierno.
 
Retablo 7. No a la tortura. Cuenta cómo miembros del Ejército torturan y asesinan a los presos. El retablo grafica el momento en que un prisionero es degollado ante la mirada de otros detenidos.

Así, un retablo de Jiménez no es imaginación. Es memoria. Memoria con herida viva.

Edición impresa La República 23/06/2009)

 
Un lugar LLamado Oreja de Perro – Novela de Ivan Thays finalista en premio Herralde
 
A fines de Noviembre del 2008 se dieron a conocer los resultado del Premio Herralde de Novela, convocado por Editorial Anagrama de España, en la que quedó como finalista la Novela «Un lugar llamado Oreja de Perro» del escritor peruano Iván Tahys (presentado bajo el pseudónimo de Suraki Rathan y el título El hombre invisible).

Según las palabras del crítico Fernández de Castro esto significa: «La novela, fuera ya del ámbito estrictamente literario, le ha cabido un inesperado final feliz, puesto que mereció el honor de ser señalada como novela finalista del Premio Herralde. Y ya se sabe que, en ese premio, cuando el jurado da a conocer una circunstancia así está diciendo que al final de las votaciones se produjo un empate y que cualquiera de las dos, la finalmente ganadora y la finalista podrían haberse llevado el premio. Y que le cayó en suerte a la otra. Pero después de una convivencia tan intensa como la que tiene lugar en Oreja de Perro, un reconocimiento así suena a victoria. Por fin.»
Dado la importancia del premio y la gran cobertura de los críticos literarios muchos se preguntan si ese lugar es ficticio y el mismo Ivan Thays nos aclara que ese lugar existe y se llama Chungui, tal como explica en su blog especialmente dedicado al libro:

 
«Debo confesar que cuando leí los testimonios de la Comisión de la Verdad, y escuché las declaraciones de los comisionados, un lugar que siempre me llamó la atención fue Chungui. Fue una de las zonas más arrasadas por el terrorismo, y también el narcotráfico. Los testimonios ahí recogidos son terribles. Sin embargo, no pensé en convertir esa zona en un territorio novelístico sino hasta que supe su traducción al castellano «Oreja de perro», llena de resonancias. Un pueblo donde podría pasar una película de David Lynch, pensé. Ese nombre me sedujo de inmediato y de ahí que decidí usarlo como ubicación de mi novela y parte del título. Para quienes no conocen la geografía del país, el nombre «Oreja de perro» les parece una invención genial, sorprendente. Pero ese lugar existe. Aquí, por ejemplo, aparece una página web digamos turística, de un chunguino Moner Lizana Huamán , que incluye el testimonio de un ex-soldado que estuvo en el lugar.
Durante el proceso de escritura de la novela, muchas veces pensé en ir a Oreja de Perro y ver el lugar in situ, a lo Vargas Llosa. Pero lo cierto es que eso hubiera impedido escribir la novela tal como la tenía planeada. No soy un «narrador topográfico» y creo que, en la literatura como en la vida, los espacios físicos son estados mentales, objetos de los que nos apropiamos queriéndolo o sin querer. Así que preferí imaginarme Oreja de Perro y escribir la novela sin mayores datos que los que mi propia ficción exigía. Y, desde luego, me cuidé de poner una advertencia al principio de la novela en la que explicito:

Oreja de perro es el nombre con que se conoce a una zona ubicada en La Mar (Ayacucho) que incluye varios caseríos, algunos de ellos de muy difícil acceso. Aunque, lamentablemente, la zona fue en efecto muy golpeada por el terrorismo en la década de los años 80 todos los datos sobre la zona, los lugares mencionados y los personajes que aparecen en esta novela son ficticios.

Sin embargo, ahora un grupo de amigos me está animando a ir a Chungui como una experiencia extraña, una aventura. Y me digo ¿Por qué no? Puede ser interesante hacer el proceso inverso. Siempre y cuando, obvio, consiga antes el maravilloso e indispensable sorochepill»Debo indicar que aún cuando la novela se publicó en Febrero no llegó todavía a mis manos, vi una publicidad en internet donde cuesta 16€ pero hay que comprarlo por internet, el representante de la Editorial en Perú es Océano, a ver si algunos de los paisanos nos brinda el dato si lo consiguen por allí.Saludos y hasta prontoMoner Lizana

Estimados amigos:

La presente es para comunicarles nuevas novedades en el sitio web www.chungui.info.
La novedad es que acabo de colgar canciones de Llaqta maqta, los cuales se pueden escuchar directamente en la web o puede bajarse en formato mp3.
Esta es una colección de 23 canciones de los más tradicionales del Llaqta maqta interpretados por los señores Aurelio Ayala y Primitiva Ayala, bajo la iniciativa y empeño del Sr. Alfonso Palomino,gran apasionado de Chungui, su historia y sus costumbre, quien en una oportunidad llevó a Chungui dos cajas con casets conteniendo estas canciones, una de las cajas se cayó del carro en Huarccaccasa y fue a dar a las laderas del Sachahuarcca, lo que quedó repartió entre la gente al llegar a Chungui.
Las canciones se encuentran disponibles en la página Costumbres, simplemente hagan clik en el siguiente enlace: http://www.chungui.info/costumbres.html
Saludos y hasta pronto.
Moner Lizana

Les escribo deseandoles que hayan pasado unas felices fiestas de Navidad y Año Nuevo y animándoles a enfrentar el año que viene con mucho optimismo, tanto en sus familias como en sus trabajos.
La segunda cosa es comunicarles que hay varias novedades en la página web de Chungui, lo cual les paso a comentar y invitarles a apreciarlos en vivo y directo.
La primera novedad es que tendremos un dominio propio que es www.chungui.info, así será más fácil ubicar y entrar a la página web, pronto alojaré el sitio completo en un servidor propio que permita poner mayor cantidad de información, claro que esto cuesta un ajuste del cinturón, pero lo hago por el cariño con nuestro pueblo.
La segunda novedad es que he puesto bastantes y nuevas fotos en un sitio fabuloso que se llama Panoramio, que ahora fue adquirido por Google, así las fotos aparecen junto al mapa e indicando el lugar desde donde fueron tomados, para ver las fotos puedes ingresar a: http://www.panoramio.com/user/1755739 , aquí aparecen todas las fotos que he puesto, pero si quieres ver algo específico solamente haces click en la etiqueta respectiva, por ejemplo en la etiqueta «Chungui» y aparecerán sólo las fotos de Chungui.
Debo agregar que el mapa de Google es fabuloso, el zoom satelital en la parte de Chungui tiene tal acercamiento que puedes ver incluso las casas y chacras, mejor aún si lo ves en Google Earth que es un programa que se baja gratuitamente de internet y con él puedes ver el mapa del mundo como con un largavistas.
La tercera novedad es que he creado un blog para intercambiar comentarios, informaciones, chismes, etc, el blog es éste, para dejar un comentario tienes que registrarte con tu e-mail y un password en el formulario que aparece cuando intentas dejar un comentario.
La cuarta novedad es el mapa de ubicación de Chungui incluyendo el mapa satelital de Google, esto es para navegar más cómodamente por el mapa en un tamaño suficientemente grande http://www.tours-andes.com/chungui/ubicacion.html
Y por último incluyo un documento llamado Chungui: conflictos y olvidos: Artículo de nuestro amigo Edilberto Jimenez publicado en la Revista «Hoja de Ruta Nº 32» del 08 de Diciembre del 2008: http://www.tours-andes.com/chungui/archivos/HDR32hojaderuta.pdf
Y pronto les tendré más más noticias.Muchos saludos para todos.
Moner Lizana

Hola amigos

Inauguramos este blog con la esperanza de generar un intercambio entre los Chunguinos que vivimos desparramados en diferentes lugares del Perú y del mundo, y porqué no para saber la opinión de los chunguinos que viven en el mismo Chungui.
Invito a todos los Chunguinos a participar activamente con sus comentarios y sus aportes.
Calurorso saludos a todos los chunguinos, sus familias y amigos.
Cordialmente
Moner Lizana